191. CONTINUACIÓN
César la miró sin responder, ella en verdad era una belleza vestida de esa manera, y se sonrió al escuchar su corazón acelerado con solo levantar un poco su falda.
—Bueno, no entendía cómo los hombres se emocionaban con verle solo un pequeño pedacito de piel de las piernas a una dama y mírame, estoy excitado de ver como subes el vestido deseando ver que hay más allá, ja, ja, ja, esto va ser emocionante —explicó sin poder dejar de mirar las piernas de su esposa.
—Sí, también me siento una dama