142. CHOQUE DE REALIDAD
Mía parpadeó varias veces, intentando asimilar lo que veía. No podía creer que Fenicio estuviera allí, a su lado. Giró la cabeza como buscando algo o alguien, y se detuvo al escuchar sus palabras.
—Ella está bien, en la habitación de al lado. Un médico la revisó y el viaje no le causó ningún problema. Lo que no sabía era por qué no despertabas. ¿Te sientes bien? —preguntó de nuevo Fenicio.
—¿Mi mamá está bien? —preguntó Mía con voz temblorosa, sin apartar la mirada de él—. ¿Dónde estamos? ¿Qué