115. LA FOTO
Elvira entonces se volvió hacia Javier, quien jugaba despreocupadamente en el suelo.
—Yo me iré al jardín a jugar con mi nieto —dijo con un brillo en los ojos.
Sofía y López se dirigieron a su habitación, cada uno cargando un montón de ropa. A pesar de la aprehensión inicial de Sofía, no pudo evitar sonreír ante el cariño y la aceptación que Elvira le mostraba. Se sentía honrada y ligeramente abrumada por el gesto.
Una vez en su habitación, Sofía comenzó a probarse las prendas una por una. L