116. MÍA
Eso era cierto, pensó López con un sentimiento de desconcierto. Había crecido creyendo que la mujer era su madre, luego pensó que podía ser su abuela, pero ahora no era ninguna de las dos.
—Y por la manera en que ella reaccionó, era alguien con la que no se llevaba bien o le hizo daño. Había dolor en su mirada —añadió Sofía, recordando la expresión de Elvira cuando habló de la mujer.
López asintió, su rostro serio. Ahora mismo tenía muchas interrogantes. Su abuelo era muy frío y arrogante se