Catalina Stuart
Llego a casa intentando convencerme de que todo está bien. Odio esta sensación de presión, tan parecida a la que solía perseguirme hace años, cuando la amenaza de Helen se cernía sobre nuestras cabezas como una sombra constante.
Las chicas han llenado mi mente de dudas y sospechas.
Aun así, nada explica por qué mi marido ayudaría a ocultar algo tan grave. No tiene sentido… o al menos eso es lo que me repito una y otra vez.
Por ahora, decido reservarme mis pensamientos. No compa