Catalina Stuart Abrego
—¡Caty!
Reconocería esa voz en cualquier lugar sin pensarlo dos veces, me pongo de pie.
—Patrick.
El avanza por el pasillo con una sonrisa radiante, aunque el cansancio sigue siendo evidente en su rostro. Aun así, verlo después de todo lo ocurrido hace que una enorme sensación de alivio me invada.
Lo abrazo con fuerza.
—Deberías estar descansando —me reprende mi primo
—Y tú deberías dejar de preocuparte por todo el mundo y no traer a los tíos
—Imposible.
Patrick ríe suave