Mariana Carbajal
La bruma momentánea que invade mi mente comienza a disiparse lentamente. Inconscientemente busco a Denn a mi lado, y no sentirlo junto a mí hace que la angustia se apodere de mi pecho.
—Denn…
Unos cálidos labios se posan sobre mi frente, intentando calmar las emociones que amenazan con desbordarme.
—Mi amor, aquí estoy… tranquila, ya pasó, Mariana.
—Estaba tan asustada…
—Lo sé, mi amor —percibo cómo aprieta la mandíbula con fuerza—. Yo también sentí mucho miedo cuando te escuch