Mariana Carbajal
Los días transcurren con una calma engañosa desde aquel último mensaje amenazante. Todo parece haber vuelto a la normalidad, incluso los preparativos de la boda avanzan sin contratiempos.
—Iremos a probar tu vestido —confirma Valeria, revisando su tablet con atención—. Nos reuniremos con la señora Catalina, Raquel y tu madre a las dos de la tarde.
—Está bien —respondo con la boca llena, fingiendo no notar a los hombres trajeados que ocupan un par de mesas cercanas.
—Denn irá co