Mariana Carbajal
El aire en España se siente distinto.
Más ligero.
Más cálido.
Más… libre.
Apoyo las manos sobre mi vientre, dibujando círculos suaves sin siquiera darme cuenta. Una sonrisa se me escapa mientras observo el jardín frente a mí, bañado por la luz dorada de la tarde.
Aún me cuesta creerlo.
Todo. Este lugar. La calma. Denn. Mis hijos.
—¿En qué piensas? —su voz llega a mi espalda, profunda, envolvente.
No necesito girarme para saber que es él.
—En que… esto parece un sueño —respondo