Mariana Carbajal
—¿Qué pasó? —pregunto, preocupada por su repentino cambio.
—Tu hermano… —responde escuetamente.
Un escalofrío me recorre el cuerpo.
—¿Qué sucede con Marcelo?
El mal presentimiento se instala en mi pecho, oprimiéndolo con fuerza. Denn lo percibe de inmediato y se apresura a acercarse, tomando mi mano con firmeza.
—Mi amor, tranquila… no te alarmes —dice con suavidad, inclinándose para depositar un beso en mis labios, como si con eso pudiera calmar el torbellino dentro de mí—. Tu