Denn Stuart
Entre mis dedos giraba el anillo que elegí para Mariana. La luz de la joyería se reflejaba en la piedra, arrancándole destellos que, de alguna forma, me hacían pensar en ella.
Había recorrido vitrina tras vitrina, descartando uno tras otro… hasta encontrar ese. El perfecto.
—Este es —murmuro más para mí que para nadie—. Es perfecto para Mariana.
A mi lado, Jack soltó una pequeña risa.
—Sí… se verá bonito en su dedo.
Negué suavemente, sin apartar la mirada del anillo.
—No es solo eso