Mariana Carbajal
Por el pasillo sigo los pasos de tía Norma y Mariela. Ambas visten vestidos en tonos suaves que, de alguna forma, logran transmitirme calma.
Aun así, no puedo ignorar esa sensación persistente de que algo no encaja.
Demasiado arreglo… demasiado blanco… demasiado perfecto para ser solo una cena familiar.
Frunzo ligeramente el ceño, observando los detalles a mi alrededor mientras avanzamos.
Quizás —me digo— es una de las tradiciones de la familia Abrego. Son españoles, de una re