Mariana Carbajal
El ambiente en la oficina de Denn se vuelve tan tenso que el silencio se siente casi asfixiante. Me doy cuenta de que la persona que tengo delante es una versión de Denn que no conozco; su actitud resulta completamente extraña para mí.
Una vez que entramos en su oficina, no pronuncia ni una sola palabra. Se limita a permanecer de pie, con las manos en los bolsillos de su pantalón, observando fijamente el exterior a través de la ventana. El peso de su silencio y la distancia que