Denn Stuart
En ese contacto, el tiempo parece detenerse. El peso de los silencios, las preguntas no formuladas y los reproches queda atrás, desvaneciéndose en la intensidad del momento. Todo lo que hemos callado, el pasado que sigue presente se condensa en la urgencia de mis labios sobre los suyos. Por un instante, desaparecen mis motivos para continuar molesto por el maldito recordatorio que ella pertenece supuestamente a otro hombre.
El calor de su cercanía me envuelve por completo, desperta