Mundo ficciónIniciar sesiónLa paz de la tarde se hizo añicos con un sonido seco, un golpe sordo contra la madera pulida de la escalera que resonó en cada rincón de la villa.
Ava había estado bajando con cuidado, sosteniendo un vaso de agua, cuando su pie resbaló en el borde de un escalón que Maria acababa de encerar. No hubo tiempo para gritar, solo para sentir el vacío y







