(POV de Chris)
Hay reglas en esta ciudad que no se discuten, y la primera de ellas es que nadie toca lo que está bajo mi territorio sin mi maldito consentimiento.
Pero parece que la aristocracia de pacotilla de este lugar sufre de amnesia severa, o simplemente se creen intocables detrás de sus apellidos compuestos y sus cuentas en el extranjero.
Estaba sentado detrás del escritorio de roble de mi oficina, con un cigarro encendido entre los dedos y la mirada fija en el par de idiotas que tenía