(POV de Leila)
George aceptó.
Las palabras salieron de su boca en un tropel apresurado, atropellado por el pánico y el temblor de su mandíbula mojada.
Me dijo que me la daría, que firmaría lo que hiciera falta con tal de quitarse de encima la presencia asfixiante de Chris y el peso muerto de una niña que nunca había querido.
Pero, fiel a su cobardía y a su desapego, añadió de inmediato que él no movería un solo dedo ni gastaría un centavo de su cuenta.
Él no tenía nada que ver con los temas