POV MIKE BEMONT)
La mandíbula me dolía de tanto apretar los dientes.
El sonido del monitor cardíaco de la habitación de pediatría se había transformado en un zumbido agudo e insoportable que rebotaba dentro de mi cráneo, pero no era nada comparado con el rugido salvaje de la sangre que subía por mi cuello.
Verlos. Ver el descaro absoluto con el que se movían, la falta total de inhibición, la obscenidad de sus cuerpos chocando frente a mí sin importarles un maldito demonio que yo estuviera de