Mundo ficciónIniciar sesiónChris se abrió el cinturón con una mano mientras la otra seguía torturándola deliciosamente.
Leila metió la mano dentro de sus pantalones, envolviendo su erección dura y caliente con los dedos.Era gruesa, palpitante, y ella la acarició desde la base hasta la punta, extendiendo la humedad que ya perlaba la cabeza.Chris siseó de placer, empujando sus caderas hacia arriba contra su mano.—Así, Tigresa… Más fuerte —pidió él, su voz quebrada.Ella obedeció, masturbándolo c






