Mundo ficciónIniciar sesiónLeila se quedó un largo momento abrazada a Chris en el asiento del conductor, con la cabeza apoyada en su pecho y el sonido de sus latidos calmando poco a poco el torbellino que aún rugía dentro de ella.
El coche seguía empañado, el aire denso con el olor de su excitación compartida y el leve aroma a cuero caliente.Las manos de Chris recorrían su espalda desnuda en caricias lentas, posesivas, como si necesitara asegurarse de que ella estaba realmente allí, a salvo.—Con "casa"






