—¿Qué fue lo que le dijiste a Sienna? —preguntó Bishop.
—La verdad.
—¿Y te dio permiso?
Kassio detectó la burla detrás de las palabras de su nuevo amigo, incluso si su semblante seguía siendo el mismo de siempre.
—Me dijo que no haga nada que me vaya a enviar a prisión o me mataría.
—Antonella me dijo algo similar.
—Así que no soy el único que está a las órdenes de una pequeña mandona.
Bishop se encogió de hombros.
—No me importa estar a las órdenes de mi bella esposa.
Durante la noch