Maxim mantuvo a Valeria abrazada con fuerza, mientras con una mano acariciaba su espalda con lentitud. Poco a poco ella comenzó a relajarse y volvió en sí. Valeria levantó la cabeza y lo miró directo a los ojos con una sonrisa en los labios.
—Eso fue increíble —dijo ella.
—Deberíamos volver a la orilla —sugirió, tenso.
—Me prometí que no te tocaría.
—¿Por qué harías una promesa como esa?
—Te traje aquí porque quería que habláramos, recordaras la conexión que compartíamos. —Soltó un suspiro—. No