Maxim tomó la mano de Valeria para ayudarla a bajar del helicóptero y la llevó a la casa principal. El sonido de las hélices se fue desvaneciendo mientras se alejaban.
—Cuando dijiste que me llevarías a una cita, esto no era lo que tenía en mente —comentó Valeria con una sonrisa y una mirada de asombro.
—Espero no haberte decepcionado. —Maxim la abrazó por detrás mientras miraban hacia el horizonte a través de las puertas de vidrio—. Quería que fuera especial —continuó, dejando un suave beso en