Maxim extrañó la cercanía de Valeria tan pronto ella puso algo de distancia entre ellos. Demonios, tendría que estar enfadado, incapaz de soportar su cercanía. Sin embargo, el tiempo parecía haber atenuado su resentimiento.
Todavía sentía el dolor de su traición, más ahora que la tenía frente a él e inevitablemente pensaba en lo que pudieron haber tenido. Pero con el paso de los meses, había llegado a comprender que, de haber estado en su lugar, quizá no habría actuado de manera muy diferente.