Kassio escuchó el sonido del ascensor justo antes de que las puertas se abrieran, mostrando a su hermano.
—¡Hermanito! —saludó Maxim alzando los brazos y avanzando hacia él. En cuanto llegó, lo envolvió en un abrazo que lo hizo sentir algo incómodo, pero se tragó sus comentarios malhumorados. Le había prometido a su hermana que iba a tratar bien a su hermano y siempre cumplía con su palabra.
—Maxim —dijo, dando un paso atrás—. Adelante —hizo un gesto con la mano y caminó detrás de él.
—Bonito