—Jamás me había sentido de esta forma —dijo después de una breve pausa—. Desde que nos separamos me he vuelto un poco irracional e irritable. Mi mente está constantemente contigo; no puedo concentrarme si no sé si estás bien. —Nunca había sido un hombre expresivo, sin embargo, no le resultaba difícil confesarle sus sentimientos—. Disfruto pasar tiempo contigo, me gusta quien soy cuando estamos juntos y, por alguna razón que escapa de mi comprensión, me encanta tu peculiar sentido del humor. —To