—Estás hermosa, dorogaya.
Sienna sintió una corriente de energía recorrer su cuerpo al escuchar la voz grave y profunda de Kassio, y mientras sus ojos viajaban por ella, una llama se encendió en su interior, consumiéndolo todo. No lo había superado en absoluto y los días en los que se había dicho lo contrario, solo se había estado mintiendo.
—Creí que nos veríamos en el restaurante —dijo, intentando aparentar una serenidad que no sentía. Sus piernas se sentían como gelatina y su cerebro est