Valeria era incapaz de deshacerse de la sensación de opresión en el pecho. Su respiración era superficial y sentía que en cualquier momento podía comenzar a hiperventilar. El paisaje afuera cambiaba a una velocidad vertiginosa mientras se acercaban cada vez más a la casa de Kassio. El impulso de pedirle a Maxim que dieran la vuelta aumentaba con cada kilómetro que avanzaban, pero era incapaz de pronunciar una sola palabra.
—No necesitas preocuparte. Todo estará bien —dijo Maxim, apretando suave