Ni siquiera habían dado un par de pasos dentro de la sala cuando Sienna ya estaba rodeando a Valeria con sus brazos, con el entusiasmo que la caracterizaba. Maxim sonrió al ver a su cuñada abalanzarse sobre ella y abrazarla como si llevara toda la vida conociéndola.
—Es un gusto conocerte —dijo Sienna, retrocediendo un paso y mirando a Valeria de arriba a abajo—. Me encanta tu vestido. Natasha me ha hablado mucho de ti, pero eres aún más bonita en persona.
Sienna se dio la vuelta para mirar a M