Domenico quería borrarle la estúpida sonrisa del rostro a Ettore de un solo golpe. No sabía por qué sonreía. Todo lo que podía ver era que Ettore le sonreía a Natasha, y que ella le devolvía el gesto. Esa sonrisa debía ser solo para él, y le importaba muy poco si eso lo hacía parecer un niño egoísta.
Hasta hace unos minutos había estado en la oficina de Kassio, discutiendo sobre asuntos de negocios. ¿Y qué encontró al regresar? A Ettore y Natasha en su oficina, conversando cómodamente como si fu