Valeria despertó con un cálido brazo envolviéndola por la cintura. Abrió los ojos y se encontró cara a cara con Maxim. Los recuerdos de la noche y la madrugada se arremolinaron en su mente, provocando que sus mejillas se calentaran mientras el deseo volvía a despertar en su interior. Su cuerpo estaba adolorido y aun así lo deseaba una vez más.
Se quedó allí, observándolo. Su cabello rubio brillaba con la luz de la mañana, y un ligero rastro de barba le cubría el mentón. Instintivamente, levantó