Maxim revisó su reloj al ver a Valeria soltar un bostezo. Se sorprendió al darse cuenta que casi era la media noche. El tiempo había pasado volando, mientras hablaban de sus vidas.
En algún momento ambos se habían trasladado hasta la sala y acomodado en el único sillón. Allí ella le había contado un poco sobre su infancia y luego sobre la universidad, como siempre había deseado estudiar diseño gráfico y que había llegado a creer que nunca lo haría debido a su situación económica.
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