Valeria tomó la mano de Maxim, ignorando deliberadamente el escalofrío que le recorrió el cuerpo, como había estado haciendo durante toda la noche, cada vez que lo sorprendía mirándola fijamente o cuando él le acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja, deteniéndose un poco más de lo necesario en su mejilla.
Contrario a sus expectativas, lo había pasado bastante bien durante la cena. La conversación fluyó con naturalidad, al igual que las bromas y sonrisas.
Después de su encuentro con Ma