Sienna observó la mano que descansaba sobre el hombro de su primo y subió la mirada lentamente, sabiendo muy bien a quién se encontraría.
—Sienna —saludó él sin soltar a su primo y por la manera en que lo estaba agarrando, tenía certeza de que no era un suave apretón, aunque su primo no hiciera ni una sola mueca.
—Señor Volkov —saludó con más molestia de la que había querido demostrar—. ¿Puedes soltarlo?
Kassio miró a Sebastian y pareció considerarlo durante unos segundos antes de por fin retir