Sienna tenía ganas de darse una patada en el traser0. Sin querer, había revelado más de lo necesario. Kassio no necesitaba saber que nunca nadie la había besado como él. Ahora probablemente estaría pensando que lo único que había hecho en los últimos días era soñar con aquel momento en el estacionamiento… lo cual era cierto, pero, otra vez, él no necesitaba saberlo.
Kassio la tomó de la muñeca cuando ella intentó apartarse y la atrajo hacia sí. Sus cuerpos se estrellaron y, de repente, fue de