Me despierto sintiendo un pequeño dolor agudo. No puedo creer que Sam y yo estuvimos juntos. Bajo la mirada tengo mis bragas de, Dora la exploradora y una camisa puesta, me ha vestido..., no está en su lado de la cama, trato de levantarme y es doloroso.
¡Mierdaaa! ¿Será siempre eso así? Cuando de repente escucho su voz ronca.
—Te duele mucho, cariño—se acerca, se sienta en la cama, me lleva entre sus brazos —Algo, Sam—deja un beso en mi cabeza y esconde su cara en mi cuello.
—Soy el hombre más