Mi corazón late fuerte, estamos a pocos minutos de llegar a casa de nuestros padres.
Sara me hizo sentir una mierda, por llegar a pensar que ellos serían capaces de interrumpir mi embarazo. Tenía miedo y en ese momento pensé de tal manera porque sabía que era un alto riegos por mí condición. Les pedí perdón, por alejarme, pero necesitaba sanar y sobre todo Santiago y yo, debíamos estar lejos el uno del otro.
Ese Santiago que me tiene más loca que nunca —sonrío sin poder evitarlo—, lo observó ju