Sahily
Logro imaginarlo como siempre, él era mi motor para llegar al final de cada pasarela, me lo imaginaba viéndome con orgullo y este día no fue diferente. Lo peor fue, cuando sus ojos bicolores se cruzaron con los míos a través del espejo. No fue una ilusión, no lo imaginé en mi cabeza estaba ahí, me vio y no podía procesar.
Me llevo unos minutos salir el shock de verlo justo frente a mí y caí en cuenta que no estoy sola, mi hija puede llegar en cualquier momento. No quiero que se entere,