Entramos al invernadero y Sahily queda con sus labios abiertos de lo asombrada que está, y no lo puedo negar yo también. El olor a flores inunda todo el lugar, de todo tipo nos rodean, muchas bombillas caen como lágrimas sobre nuestras cabezas. Estrellas brillantes cuelgan también y entre todas las flores una... "Cama", en serio...
¡Una cama!
Miro a mi pequeña que tiene las mejillas rojas.
—Te juro que no tengo nada que ver en esto, Sahi. Vámonos mejor — Me siento tan estúpido, pensará que soy