•Sara•
Camino al dichoso club, la mirada se me va hacia la entrepierna de Sam, se marca por completo. Mi parte baja está tensa y se mojaba, acerco mi mano y la paso por su brazo descendiendo por su pecho hasta llegar a su duro barrote, noto como se acomoda y muerde sus labios, a Samuel el tiempo ni los años le pesan.
Sonrió y me quitó el cinturón, acercándome a su oído y pasó mi lengua, sin dejar de tocar toda su ancha y gruesa longitud que tiene entre las piernas.
Gruñe y detiene el coche d