El señor por pecadores nos envía a sus ángeles.
—¡Papi, able! Santi, me dijo que mami se fue, me dejó— lloriquea mi princesa y le pega a la puerta—, ¡papi, mami me dejó! ¡Quielo a mami!
Mi pequeña me mira y ríe, beso sus labios y saco mis dedos empapados y los chupo mirando sus ojos llenos de lujuria. Suspiro y me quedo con las ganas de follarla, apoya su frente a mi pecho y beso su cabello.
—Te juro, que esto no queda así. En la noche no te salva nadie y gritarás tanto que no podrás decir ni