5 años después…
Hoy, como todos los años, celebramos un año más de vida a mis pequeños luchadores. Cada año experimentamos ese sentimiento agridulce, porque un 6 de noviembre la vida me regaló la dicha más grande de convertirme en padre, sin embargo, también dejando un vacío que se llena poco a poco sin caer en el olvido. Estos cinco años no fueron fáciles, fue una montaña rusa de emociones de altos y bajos, un año muy difícil, casi viviendo entre las paredes de las clínicas, pero como dicen; “