Las manos de Lyonhart temblaban y su espalda, aparte de húmeda por la lluvia, estaba empapada de sudor frío. Sus colmillos dolían y con cada bocanada de aire sentía que su vientre bajo se apretaba. Era su instinto natural de alfa respondiendo a un celo de omega.
Durante la guerra no se vio en la necesidad de tomar supresores a menos que no fuera en el día de su celo una vez cada seis meses. Los omegas tenían prohibido estar en el ejército para evitar accidentes, así que no estaba acostumbrado a