El príncipe, ante el pedido, detuvo su mano a un lado de su cuerpo antes que fuera hacia su pecho, donde estaba allí el collar por debajo de la ropa. El pensamiento de entregarlo le revolvía el estómago, aun si era a su propio dueño. Por lo que...
-Lo siento, lo perdí- volvió a mirarlo ya más controlado.
Por un segundo pudo notar como el rostro casi tieso de Ashary se arrugaba para después volver con aquella máscara que por años había tenido. Y su respuesta lo sorprendió.
-Está bien, no era tan