La brisa suave y fresca de la noche corría. Los cabellos hilados en oro eran barridos levemente por ella haciendo que un leve aroma a sándalo vainillado, dulce y cálido con un toque aterciopelado y sensual picara en la punta de la nariz de los dos alfas presentes. Aquello era... feromona omega, apenas imperceptible, solo lo suficiente para detectar su presencia.
Era... una fragancia más que deliciosa... reconfortante y cómoda.
-¿Lyonhart?- la voz del rey rompió el hielo del momento al notar los