La reina me había dicho que los omegas eran quienes tenían el poder en la cama.
Hasta ahí todo bien. Esa parte le gustaba a Ashary. Pero la parte en la que ni había hecho hincapié es que no era tan fácil cuando se tenía un cuerpo tan sensible como el suyo dónde una simple boca sobre su pezón lo tenía chorreando y con su miembro completamente duro.
Ya era un milagro que pudiera tener pensamientos medianamente coherentes sin abrir las piernas y rogar porque lo llenarán hasta la garganta. Porque e