Las manos del duque se enterraban en la tela justo donde la cabeza escondida del alfa se movía arriba y abajo, devorando su miembro, exprimiéndolo con su garganta, penetrándolo con sus dedos y dilatando las suaves paredes de su ano.
Su respiración subía y bajaba, su pecho perlado en sudor. Su vientre se estremecía anunciando que faltaba muy poco. Casi nada. Solo un poco más y estaba seguro que… y justo cuando lo pensó la punta de uno de los dedos de Lyon rozó su próstata.
Ashary vio brillitos delante de sus ojos antes que se quedara quieto y comenzara a temblar. Su cadera se sacudió siendo agarrada por las manos del alfa que no dejó de mover su cabeza mientras se derramaba en su garganta. Una lágrima corrió de sus ojos antes de quedarse así, temblando, jadeando y con una relajación tal que no podía acabar de comprender como se había corrido justo en la boca de Lyon. Era una locura total. Meses atrás hubiera cortado el cuello a cualquiera que le hubiese dicho aquello.
La cabeza en medi