Caliente y húmedo.
Fue lo primero que pensó Ashary cuando comenzó a despertarse en la mañana. Recordaba que la noche había sido especialmente fría a pesar de la chimenea, de la gruesa colcha sobre él, y del cuerpo del alfa que tenía una temperatura mayor… espera.
Los ojos de Asha se abrieron de pronto. No encontró el rostro del alfa frente a él, aunque no estaba durmiendo solo. Su cuerpo estaba siendo abrazado y el peso del rostro de este estaba sobre su pecho, pero se sentía inusualmente calie