Por la tarde, la mansión Bourth se llenó de vida con la llegada de los invitados. Massimo, Mateo, Emilio, Paolo, Maximiliano y Mauricio Sotelo, junto con Sofía, Alba, Valentino, Felipe, Demetrio y Alejandro, fueron recibidos cordialmente por Enzo, quien, aunque seguía herido, mantenía su compostura habitual.
Cookie, el cachorro de Amatista, no tardó en hacer de las suyas. Apenas Valentino se sentó, el travieso perro comenzó a atacar sus zapatos.
—¡Enzo! ¿Puedes hacer algo con este perro? —prote