La noche en la mansión Bourth era tranquila solo en apariencia. Los vastos pasillos, iluminados tenuemente por lámparas de pared, parecían contener el aire cargado de tensión que flotaba entre sus muros. Alicia, sentada en el despacho de Enzo, sostenía entre sus manos un vaso de whisky. Su mirada estaba fija en el escritorio, pero sus pensamientos se encontraban a kilómetros de distancia, en los secretos que habían resurgido y la amenaza que ahora pendía sobre la familia.
Romano. El nombre reso